crónica de un aguacero anunciado
Cartagena es una de las ciudades turísticas más visitadas de todo el país por viajeros de muchas partes del mundo, por ende es una ciudad que se mueve gracias al turismo, el empleo informal en la Heroica es la manera más fácil que encuentran sus habitantes para llevar el pan de cada día a sus hogares. La pandemia, la corrupción y las malas administraciones han deteriorado la ciudad poco a poco; de la misma manera que el mar en barrios populares como Boca Grande se traga el asfalto de sus carreras poco a poco.
transitar la ciudad histórica es triste, el olor de las arepas con huevo y los vendedores de limonada natural que refresca los días más soleados han desaparecido. las calles están inundadas, y esto sucede porque el huracán de la corrupción no invierte en la ciudad. los noticieros llegan y se van, pero lamentablemente ellos solo muestran lo que quieren mostrar, esta ciudad no se inunda por los huracanes, Cartagena se inunda por el pésimo alcantarillado que tiene.
Caminamos un par de cuadras con el señor Evaristo Padilla un vendedor de Bon Ice que camella con su carrito de tres ruedas, el nos dice lo difícil que es vender su producto “con el agua al cuello” cada paso que damos por el centro de la ciudad es más nauseabundo que el anterior, el alcantarillado esta en pésimas condiciones y la gente no ayuda. Nos dice don Evaristo: aquí la gente también tiene la culpa por que los ríos de aguas sucias que atraviesan la ciudad están llenos de basuras, usted puede encontrar desde sofás, colchones y cuando caen los aguaceros eso tapa las cañerías que de por sí ya son pequeñas, eso hace que el agua se desborde y la ciudad tenga ese olor.
dejamos al señor Evaristo y continuamos nuestro peregrinaje por la ciudad de Cartagena, a estas alturas de mi caminata estoy aterrado de la cantidad de locales comerciales que están cerrados me pregunto ¿donde están las ayudas que supuestamente dio el gobierno para estos comerciantes? Es en este punto que uno cae en la cuenta de que la ciudad podrá resistir el coletazo de mil huracanes más, pero el huracán de la corrupción si la podía acabar para siempre.



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